SOS Racismo Madrid

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La mayoría de personas a las que hemos visitado en 2015 han sido detenidas en Andalucía (14,4%), Madrid (13,2%), País Vasco (5,4%) y Castilla y León (4,7%). Es importante tener en cuenta que el 66% de las personas visitadas tienen su familia, red de apoyo, vida construida fuera de la Comunidad de Madrid. Esto supone, como mencionábamos en apartados anteriores, que sus familiares tienen grandes dificultades para hacer visitas, enviar sus bienes y despedirse antes de que la persona sea deportada.

Por otro lado, una gran dificultad a la que estas personas se enfrentan es en el momento de regresar a su hogar una vez son liberadas. En reiteradas ocasiones, las personas son liberadas al final del día o incluso en horas nocturnas. En ese horario no tienen la posibilidad de recibir el apoyo de las organizaciones que realizan visitas en el CIE de manera que son abandonadas en la calle sin recursos ni información sobre cómo llegar a la estación, dónde dormir o comer.

El 30,4% de las personas visitadas fueron detenidas en espacios públicos. Este dato pone el foco sobre los controles de identidad basados en el perfil étnico. Estas personas fueron identificadas por policías con o sin uniforme debido a su perfil étnico. La mayoría de personas que habían sido detenidas en el marco de controles de identidad en el espacio público provenían de Aragón, Cantabria y Madrid.

El 3,9% de las detenciones se produjeron a raíz de una denuncia. En muchos casos estas denuncias se han producido como forma de chantaje, acoso y amenaza por parte de quienes emplean a estas personas. En este sentido, la vulnerabilidad de las mujeres es cuantitativamente más grave. En 2014, la mayoría de ellas fueron detenidas a raíz de una denuncia (46,2%), esto refleja lo comentado anteriormente sobre la menor presencia en el espacio público de las mujeres migrantes en situación administrativa irregular. La mayoría de los hombres, en cambio, son más vulnerables en espacios públicos, el 54,2% de ellos fue detenido en este contexto.

  • Resolución colectiva de internamiento

En el año 2015 hemos detectado una resolución colectiva de internamiento. Se trata de una resolución emitida por un juzgado de Andalucía que acordaba el internamiento de 40 personas para la ejecución del acuerdo de devolución.

Esta resolución de internamiento se acordó sin haber analizado si se cumplían los requisitos para la expulsión de las 40 personas y sin hacer referencia individualizada a ninguna de las personas de las que se acordaba el internamiento. Sin embargo, entre estas 40 personas se encontraban personas susceptibles de necesitar protección internacional, presuntos menores de edad, familiares directos de residentes regulares en España o madres y padres de menores que se encontraban en la misma embarcación y de quienes fueron separados cuando los menores pasaron al sistema de acogida y protección.

Por este motivo consideramos que este auto de internamiento no se ajusta a derecho y es lesivo para las personas implicadas. Con esta resolución se ha vulnerado el derecho a la tutela judicial efectiva así como el estudio individualizado de cada uno de los casos.

La existencia de esta resolución resulta especialmente preocupante y es representativa de la tendencia en política migratoria de los últimos tiempos. Las personas son deshumanizadas y tratadas como mercancía que hay que almacenar y transportar. Esto recuerda a los episodios más oscuros de la historia europea y vemos cómo se repite con las devoluciones en caliente, los acuerdos con países como Turquía o Marruecos y la firma de contratos con compañías aéreas.

Condiciones del internamiento

En 2015 ha cambiado la dirección del CIE de Aluche, sin embargo, la gestión sigue siendo exclusivamente policial. No se ha incorporado la figura de Administrador/a como personal ajeno a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado como exige el Reglamento. Como se ha analizado, no se cumplen las garantías sanitarias establecidas en el Reglamento y, por supuesto, no se han observado mejoras en el respeto de los Derechos Humanos. El respeto de los Derechos Humanos es incompatible con la existencia de los CIE y por este motivo el Estado de Derecho no puede permitir albergar estos centros entre sus ciudades.

Las mejoras que se han dado en la cotidianidad para las personas internas se deben a las resoluciones de los juzgados de control. En este sentido, cabe señalar la permisión para utilizar teléfonos móviles durante 4 horas al día tras el auto emitido por el juzgado de instrucción nº6 en funciones de control. Esto ha facilitado la comunicación con familiares y abogadas/os. Sin embargo, no comprendemos la limitación en el uso de teléfonos durante el resto de horas. Este tipo de limitaciones inciden en el carácter carcelario de los CIE.

2015 es el año en el que ha habido al menos un brote de sarna en el CIE de Aluche poniendo de manifiesto, una vez más, las condiciones de insalubridad que se dan en estos centros donde las personas son encerradas en celdas de 8 personas y donde no se garantizan los suficientes materiales de higiene, ropa limpia, etc.

  • Consecuencias psicosociales

En términos humanos, el internamiento en CIE supone una ruptura con la vida. Representa una ruptura con la red de apoyo pues las personas son privadas de libertad y alejadas de sus seres queridos. Quiénes viven en Madrid pueden tener la posibilidad de recibir una breve visita al día, sin embargo para quienes no viven en Madrid esto se torna complejo y prácticamente imposible.

También supone una ruptura con el empleo y esto tiene como consecuencia incidir en la precariedad de la vida de muchas personas. Concretamente de quienes son las únicas personas que aportan un salario a la familia y en este sentido genera una ruptura con el rol de las personas y en las estructuras familiares, máxime si la persona es deportada.

Supone igualmente una ruptura con la vida cotidiana y con el proyecto migratorio de las personas, rompiendo sus sueños, expectativas y esfuerzos.

El encierro en CIE genera sentimientos de desconfianza hacia las instituciones y hacia la creencia en un mundo justo en el que las personas preservan su dignidad y su seguridad.

Como se ha denunciado reiteradamente, las personas se convierten en un número cuando entran en el CIE perdiendo de este modo su nombre, su identidad como seres humanos. Esto es representativo de la política migratoria que deshumaniza y convierte a las personas en cuotas, cifras  o carga que debe ser contenida o brutalmente transportada.

James:

«Llevo aquí dos semanas y no me entero de nada de lo que pasa. Nos tratan como animales, pero no somos animales, somos seres humanos.»

Todo esto se traduce en respuestas de miedo y estrés tanto en el interior del CIE como ante la posibilidad de vivir la cotidianeidad desde la intraquilidad de poder ser detenida/o y privada/o de libertad o deportada/o.

Se producen reacciones de inseguridad e indefensión debido a la pérdida de control sobre la propia vida así como respuestas de ansiedad.

Martha:

“Tengo muchos dolores en el estómago y en el pecho. No duermo bien.”

Además, las personas que pueden estar sufriendo procesos de duelo por la pérdida de seres queridos no reciben ningún tipo de apoyo.

Hope:

«Mis padres murieron en el mercado, por una bomba de Boko Haram. Sigo viendo a mis padres, sueño con ellos, y me asusta. Boko Haram destruyó la escuela, se cayó el tejado, yo me escondí en la cisterna del agua, murieron muchos compañeros de clase.”

  • Resistencia

No podemos dejar de mencionar las numerosas respuestas de resistencia pacífica que se dan en el interior del CIE.  La migración en sí misma supone la capacidad de las personas para proyectarse en otro lugar y luchar por la propia dignidad partiendo y construyendo futuro desde otras geografías.

De este modo en el CIE se producen huelgas de hambre, se escriben cartas a representantes políticos, a medios de comunicación y a instancias judiciales, se realizan dibujos y otras formas de expresión que  tienen el objetivo de mostrar al mundo lo que estos centros representan.

William:

“This is inhuman, no Human Rights here. We receive such a hard punishment, the treatment is so bad. When I see people oppressing me for no reason I have to speak out.”

“Esto es inhumano, aquí no existen los Derechos Humanos. Recibimos un castigo tan duro, el trato es tan malo. Cuando veo a otras personas oprimiéndome sin motivo, tengo que denunciarlo.”

  • Malos tratos

Año tras año recogemos testimonios de personas que declaran haber sufrido malos tratos en el CIE. Los CIE representan el enclave físico de las políticas migratorias racistas, son espacios de discriminación, castigo, control y represión. Su existencia enmarcada dentro del racismo y la violencia institucional genera violencias directas dentro de sus muros.

En 2015, 9 de las personas visitadas declararon haber sufrido agresiones físicas por parte de las autoridades del CIE o haber sido testigo de agresiones a otra persona.

Juan:

«Mientras esperaba que me llevaran al avión me ataron los brazos. Estuve tres horas atado. Me duele, ayer fui al médico y me dieron una inyección para el dolor»

En estos casos, las personas no han querido denunciar las agresiones por miedo a las represalias que pudieran sufrir. Cabe señalar que se han documentado numerosos casos de personas que han sido deportadas más rápidamente tras haber denunciado agresiones en el CIE.

Igualmente, 11 personas declararon haber recibido un trato intimidatorio o degradante por parte de las autoridades del CIE o haber sido testigo, otras 5 identificaban haber recibido tratamiento racista por parte de las autoridades y una haber recibido tratamiento discriminatorio sexista.

Yuli:

“Lo más duro es cómo nos tratan, el desprecio en la forma que tienen de hablarnos, con qué falta de respeto. Me da mucha impotencia, mucha rabia y al mismo tiempo me da miedo.”

Además, en 2015 hemos recogido 7 testimonios de personas que declaraban haber sufrido agresiones físicas por parte de otras personas internas o haber sido testigo de las mismas. Las personas encerradas en el CIE viven un alto nivel de estrés, que genera tensiones entre ellas. Sin embargo, 5 de estas personas declaraban que la policía no intervino en caso de conflictos y se limitó a observar mientras se producían estas agresiones.

Esto contrasta con el alto nivel de intervención y represión policial cuando se producen actos de resistencia pacífica. En el caso de las huelgas de hambre consensuadas que se han llevado a cabo por la práctica totalidad de las personas internas, se vivió un alto nivel de represión mediante intervención de policía antidisturbios dentro del propio centro así como con represalias a las personas que se identificó como “organizadoras” de la huelga mediante aislamiento o restricciones en las visitas de sus familiares:

Antonio:

“A uno de los chicos que han decidido que era el cabecilla, no le permiten besar a su familia en la visita.”

Hemos podido comprobar a lo largo de estos años cómo la mayor parte de las supuestas agresiones policiales se producen, según los testimonios recabados, en los traslados al aeropuerto así como el abandono de las personas a las que no se ha podido deportar en las inmediaciones del aeropuerto de Barajas. En ocasiones, los malos tratos se producirían incluso en el propio centro, antes de comenzar el traslado como método de coacción frente al vuelo.

Baba:

“Me llevaron a un cuarto, me desnudaron entero y me obligaron a hacer sentadillas antes de llevarme al aeropuerto. Me decían ‘te vas a ir a tu puto país’”

Son numerosos los testimonios recogidos sobre agresiones policiales en el aeropuerto, antes de subir al avión o incluso en el avión como demostraba el vídeo grabado por el pasaje de un vuelo a República Dominicana.

En estos casos, asistimos frecuentemente al escenario en el que los agentes de policía presentan una contradenuncia de atentado a la autoridad quedando, no solamente impunes sus agresiones sino victimizando a la persona agredida.

  • Atención médica

Al menos 14 personas declaran haber recibido una atención médica deficiente. El 23,1% de las mujeres a las que hemos visitado declaraba haber recibido una atención médica deficiente y no estar conformes con el trato recibido.

Ricardo:

«Nos dan las pastillas ya sacadas del papel, así que no sabes lo que te están dando. Te las dan fuera de horario, sin haber comido.»

Joaquín:

“Hay un chico que tiene dolores y chilla mucho. Lo llevaron al hospital porque nosotros mismos llamamos a la ambulancia, la policía estaba en otra planta celebrando el fin de año.”

 Este es el leitmotiv, año tras año, de las condiciones inhumanas del internamiento. No solamente se encierra a personas que sufren algún tipo de enfermedad sino que no se les proporciona un tratamiento adecuado.

Cabe señalar la necesidad de intervención de juzgados de control para ordenar que se realicen traslados al hospital para realizar una evaluación clínica.

 

Alberto:

“Me mandaron al hospital después de escribir al juez. Los policías no me dejaban hablar bien con el médico.”

En muchas ocasiones las personas refieren recibir escasas o nulas explicaciones de la intervención médica realizada y no comprenden el motivo por el cual se les retiran medicamentos pautados con anterioridad al internamiento o no se da tratamiento a sus dolencias. El personal sanitario se jacta de utilizar herramientas precarias como “Google traductor” o una fotocopia con emoticonos para comunicarse con las/os pacientes lo cual, según los testimonios recogidos, es inadecuado e insuficiente.

Vanesa:

“Me han quitado la medicación que tenía pautada y estoy asustada, no me han explicado la razón.” 

Mario:

«No puedo dormir por el dolor. Me dan calmantes pero me hacen vomitar mucho. Me han puesto una inyección, pero no me dicen lo que me están inyectando.»

No podemos obviar el incumplimiento del Real Decreto 162/2014 que regula el funcionamiento y régimen interior de los CIE y establece que la atención médica debe estar bajo la responsabilidad de personal médico perteneciente a la Administración General del Estado. Actualmente el servicio médico está subcontratado a Clínica Madrid y sigue sin contar con instalaciones adecuadas para albergar una enfermería como ya se ha instado mediante autos de los juzgados de control.

Del mismo modo, no se facilita apoyo psicológico, psiquiátrico ni servicio de dentista a las personas que tienen graves padecimientos en estos ámbitos y se ven agravados con el internamiento en CIE.

  • Intérpretes

El servicio de intérpretes es insuficiente en el CIE, como se ha señalado en el apartado anterior. Esto conlleva que haya personas que no comprenden sus situación jurídica, cuáles son sus derechos, por qué motivo se encuentran retenidas en el CIE, qué destino les espera.

Esto se vuelve especialmente grave en el caso de personas que son trasladadas desde los Centros de Estancia Temporal para Inmigrantes en la frontera y que han llegado recientemente a España. Muchas de estas personas no conocen el idioma y tienen necesidades jurídicas y humanitarias que requieren una especial atención y a las que no se da cobertura.

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Asociación SOS Racismo Madrid

Número de Registro Autonómico 12.162, en virtud de Resolución de la Delegación del Gobierno en Madrid, dictada con fecha 3 de abril de 1992.