Queja contra el tratamiento informativo xenófobo en RTVE
Desde SOS Racismo Madrid queremos denunciar el tratamiento informativo sesgado y xenófobo de un reportaje sobre el barrio de Usera y los residentes de nacionalidad u origen chino emitido en el Telediario de TVE1 del 28 de enero de 2017 (edición 15h: ver el reportaje, minuto 34 en adelante). Con motivo de la celebración del Año Nuevo chino en el barrio madrileño de Usera, el Telediario hizo una conexión en directo describiendo la agenda de celebraciones en el barrio. A continuación emitió un reportaje que analiza los supuestos efectos de la llegada al barrio de personas de origen chino. En el reportaje aparecen testimonios de seis personas del barrio, todas ellas españolas y blancas, que relatan los cambios en el aspecto del barrio, el ocio y la seguridad, afirmando que “echan de menos” la vida anterior a la llegada de vecinos de origen chino y llegando a describir los cambios como una “mala pesadilla”. Los testimonios están seleccionados y editados de forma que encajan en un relato unívocamente negativo, de deterioro y decadencia, que en ningún momento se contrasta con datos oficiales sobre servicios, criminalidad ni otros indicadores sociodemográficos. En el reportaje no se entrevista a ningún vecino de origen chino, a pesar de constituir el supuesto protagonismo de la noticia. Este tratamiento informativo constituye un grave caso de promoción de discursos xenófobos y excluyentes, que alimentan los prejuicios raciales, étnicos y culturales y fomentan una visión negativa y parcial de la inmigración. Es inaceptable que se trate de construir discursos basados en el eje “nosotros/otros”, objetificando como un elemento extraño y amenazante a las personas de nacionalidad no española o identidad étnica distinta a la mayoritaria. El propio manual de estilo de RTVE afirma en su capítulo 5.10. que “RTVE debe evitar la superficialidad y las visiones estereotipadas cuando se aborden asuntos referidos a la inmigración, el racismo y la xenofobia.” Sobre inmigración y delincuencia, recomienda que “debe evitarse el vínculo entre inmigrantes y violencia, ilegalidad, delincuencia. (…) Aunque explícitamente no se relacione la delincuencia con la inmigración, su yuxtaposición habitual puede consolidar los prejuicios que relacionan un fenómeno social con otro.” Esta pieza informativa no sólo contraviene las propias normas deontológicas de RTVE sino que está en contradicción directa con las obligaciones sociales de RTVE como corporación pública y al servicio de toda la sociedad. Solicitamos a RTVE la rectificación pública de la noticia y la emisión de un reportaje de similar duración en el Telediario de la misma franja horaria que corrija esta visión parcial y ofrezca una visión justa, equilibrada y proporcionada de la realidad social del barrio de Usera. SOS Racismo Madrid ha enviado hoy una queja en este sentido al Defensor del Espectador de RTVE. ACTUALIZACIÓN En el programa RTVE Responde emitido el domingo 26 de febrero la dirección de informativos de fin de semana se disculpó por la pieza ( a partir del minuto 21:57, enlace), pero no rectificó la información en el siguiente informativo, como habría correspondido hacerlo. El Defensor del Espectador de RTVE afirmó en el mismo programa que «el reportaje no debió haberse emitido por su implícito contenido xenófobo y racista» y añadió que lamentaba que «una vez detectado el error no se cumpliera con nuestra obligación de admitirlo y corregirlo en el siguiente informativo del día». Valoramos que RTVE haya reconocido el error y que la dirección de informativos haya pedido disculpas, pero lamentamos que no haya emitido una rectificación oficial, que debía haberse producido en un informativo de similar alcance. RTVE responde – 26/02/17
En el nombre del inmigrante africano nº 1.150
Recientemente publicaba Xavier Aldekoa, corresponsal en África de La Vanguardia y autor del libro ‘Océano África’, un tuit con una instantánea del fotógrafo Samuel Aranda que resume perfectamente el enfoque general sobre las recientes tragedias del Mar Mediterráneo y que pueden haber acabado en una semana con la vida de hasta 1.150 personas, condenadas desde ya a ser un dato más en los medios. 700 desaparecidos en el mar. Esta foto de @Samuel_Aranda_ para resumirlo todo. «D.E.P Africano. Nº8. Inmigrante». pic.twitter.com/joHRviATlB — Xavier Aldekoa (@xavieraldekoa) abril 19, 2015 Esta visión, por desgracia muy extendida, es la única explicación lógica a la sonrojante pasividad tanto a nivel informativo como al de los gobiernos y las instituciones europeas, responsables de lo que ocurre en nuestras fronteras. Al respecto del plano informativo, la exigencia no es por el hecho de dar la noticia o el no hacerlo (algo que en la época del copia y pega a noticias de agencia y del compartirlo todo por redes sociales es casi inconcebible), sino más bien por la diferencia de tratamiento a las víctimas, especialmente por la frialdad informativa a la que son sometidas. La cuestión, por quimérica, ya no pasa por pedir una cobertura similar a la de otras tragedias en las que no se escatima a la hora de publicar hasta el último nombre, historia y homenaje a las víctimas; sino por la exigencia de un mínimo de tacto a la hora de informar, dándole al menos la importancia y espacio público de discusión que merece. Como ejemplo, y salvo en casos contados de medios y periodistas que tratan en la medida de lo posible de humanizar a las víctimas, la tónica general es la de presentarlas como simples datos a los que no se separa de su condición de inmigrantes, apelativo que debería pasar a ser secundario porque antes de nada son personas. No obstante sería igual de quimérico pensar que gran parte de los medios de comunicación actuales responden sólo a criterios puramente informativos, completamente aislados de los económicos. A golpe de clic, estos últimos tejen el entramado de noticias que nos acaban llegando como más o menos importantes. Por ello, en los sucesos que tienen que ver con muertes, la cobertura es mayor en las que consideramos víctimas más cercanas y muchísimo menor en las vistas como más lejanas. Esto termina imponiendo un sistema de muertos de primer y segundo nivel en el espacio mediático. Por motivos así las últimas tragedias tras el naufragio de un barco en el Mediterráneo con unas 700 personas a bordo, sumadas a los 400 fallecidos días atrás en una embarcación y a los más de 40 que murieron al sur de Sicilia en una semana absolutamente devastadora, no hacen sino cumplir con el paradigma de lo que generalmente ocurre en estos casos. Pese a la gravedad del asunto, todo acaba desembocando en un relativamente bajo nivel de presión de los medios a las instituciones europeas, que ante el menor foco mediático sobre este asunto tienen facilidad para seguir con la estrategia de lamentar la tragedia, prometer soluciones y dar por zanjado el tema sin que apenas nada cambie, tal y como Mariano Rajoy ya ha hecho. Mientras tanto, declaraciones como las del Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, en las que aseguraba que invertir más en los rescates marítimos fomentaría el «efecto llamada», reflejan la verdadera opinión de las instituciones europeas, o al menos la que se traslada a las acciones que han llevado a cabo en esta materia. Un ejemplo de ello fue la supresión de la operación Mare Nostrum por una política que hace énfasis en la seguridad de las fronteras antes que en labores de búsqueda y rescate en el mar. No se trata de cargar a los medios con la responsabilidad de la falta de soluciones en esta materia, y sí de recordar que como cuarto poder se debe dar la debida importancia sobre los temas que los otros poderes prefieren no afrontar. Que en innumerables ocasiones se ha visto como el foco mediático es uno de los mayores enemigos de los dirigentes y el principal paso para que un tema, que puede implicar la muerte en una semana de hasta 1.150 personas con sus nombres e historias particulares, pase a ocupar definitivamente un lugar preferente en la agenda política. Por Moha Gerehou /@mohagerehou Ante los últimos acontecimientos, SOS Racismo Madrid se ha adherido al Manifiesto por el fin del genocidio migratorio en el Mediterráneo.