
Conrado es un berciano como otros. Nació hace 34 años en la localidad de Bembibre, hijo de Cabo Verdianos instalados en el Bierzo desde los años setenta cuando la minería del carbón estaba en pleno auge y requería profusión de mano de obra poco costosa. Una falta administrativa (no tener su permiso de residencia en vigor) está a punto de truncar toda una vida en España. Conrado lleva 57 días recluido en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (Madrid) y pesa sobre él una orden de expulsión firme, a pesar de su más que evidente arraigo.
En dos ocasiones Conrado ha sido conducido al aeropuerto de Madrid-Barajas para su deportación a Cabo Verde. La última fue ayer, martes 11 de marzo, y como la primera vez, el comandante del avión se negó a aceptar a un pasajero que viajaba en contra de su voluntad. Esta vez Conrado no sufrió lesiones en el traslado al aeropuerto como ocurrió en el primer intento, pero fue llevado a pie de pista esposado, vistiendo camisa de fuerza y tuvo que soportar numerosas amenazas y ofensas por parte de alguno de los agentes de la brigada de extranjería.
Algunos compañeros de SOS Racismo Madrid estuvimos informando al pasaje del caso de Conrado y de aquellos gestos ciudadanos que podían ayudar a frenar este destierro. Nos alegramos de la paralización de esta expulsión, agradecemos actitudes como las del comandante del vuelo y reclamamos que Conrado sea puesto en libertad y pueda retomar su vida en Bembibre, junto a los suyos. Frente a la insensatez de las actuales leyes de extranjería, esta historia demuestra que la ciudadanía sigue teniendo espacios para denunciar este tipo de atropellos a la dignidad de las personas.