Mesa-Debate Por qué vamos a cerrar los CIEs

El martes 18 de septiembre tuvo lugar la mesa-debate “Por qué vamos a cerrar los CIEs” (puedes ver el vídeo completo aquí), en la que se presentó el Informe CIE 2014-2017 “Más allá de las fronteras de lo humano” basado en el acompañamiento de SOS Racismo Madrid a 843 personas internas (41 de ellos menores de edad) en el CIE de Aluche entre 2014 y 2017. La mesa estuvo moderada por Paula Guerra, presidenta de SOS Racismo Madrid, y participaron Malick Gueye, portavoz del Sindicato de Manteros de Madrid, Dana García, activista de SOS Racismo Madrid y Badara, activista por el cierre de los CIEs.

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Al comenzar el debate, Paula Guerra presentó el informe (leer aquí) y agradeció a todas las activistas de SOS Racismo Madrid que han contribuido a su redacción. El informe concluye que el nuevo reglamento de funcionamiento de los CIE no ha mejorado sustancialmente la protección de los derechos fundamentales de las personas encerradas en el CIE de Aluche y demuestra que los incumplimientos de la norma son constantes. El informe analiza las consecuencias psicológicas del internamiento y las acciones de protesta y resistencia de las personas internas. En su intervención, Badara, activista por el cierre de los CIEs que ha vivido en España durante 29 años y estuvo encerrado en Aluche durante 43 días, recordó cómo los malos tratos físicos en el CIE eran constantes y cómo él todavía a día de hoy se enfrenta a las secuelas psicológicas del internamiento. “Las personas que salimos del CIE no somos las mismas después de lo vivido dentro“, afirmó.

WhatsApp Image 2018-09-18 at 20.04.05Dana García describió al CIE como un “infierno de sufrimiento, horror y violencia racista” y uno de los muchos “mecanismos de control de las personas migrantes que tiene el Estado para perpetuar el racismo“. El CIE de Aluche es ahora un centro de internamiento de primeras llegadas (sobre todo traslados de la frontera sur) y de residentes del norte de España. El número de residentes de Madrid es más bajo de lo esperable porque muchos son expulsados mediante las deportaciones exprés, realizadas directamente desde comisaria en menos de 72 horas y más difíciles de fiscalizar. Las expulsiones, como recordó Badara, se hacen en condiciones inhumanas y de extrema violencia policial, en muchas ocasiones recurriendo a la sedación.

Aunque la mera existencia del CIE es una vulneración de derechos en sí misma, Dana describió cómo la situación del CIE impide el ejercicio de los derechos más básicos: no hay intérpretes, la asistencia sanitaria es deficiente (Dana recordó a Samba Martine y a Mohamed Bouderbala), hay agresiones policiales constantes, aislamiento y desnudos integrales, y se siguen internando menores de edad. Además, durante años la vulneración del derecho de petición de asilo ha sido constante y se tiene constancia de que se han deportado a muchos solicitantes de asilo. Dana destacó la labor del Juzgado de Control número 6 del CIE, cuyo titular fue el juez Ramiro García de Dios, que introdujo varios autos que han intentado reforzar los controles de la situación de internamiento, aunque, como concluye el informe, su incumplimiento es habitual.

El CIE de Aluche, la ley de Extranjería y el racismo institucional

El CIE es fruto de un sistema racista. Malick Gueye, portavoz del Sindicato de Manteros de Madrid, relacionó la existencia de los CIEs con la Ley de Extranjería que los regula y ampara, una ley que “discrimina, criminaliza y segrega y que convierte la migración en un delito” y que condena a la irregularidad y a la exclusión laboral a miles de personas, como los manteros. La Ley de Extranjería hace que la residencia regular (“los malditos papeles“, como dijo Malick) sea frágil y dependa de la situación laboral de la persona, muy afectada por la crisis económica y por la discriminación racista en el ámbito laboral. Muchas personas que llevan años viviendo en España, con arraigo social y familiar, acaban en el CIE. Como señaló Badara, él se sentía “bienvenido en España, que formaba parte de la sociedad, pero el Estado trató de expulsarme y desde entonces ya no me siento bienvenido aquí“.

El CIE y la Ley de Extranjería no son meros elementos de represión de la inmigración sino que son consecuencia del racismo institucional, concepto que muchos representantes políticos desconocen o se niegan a reconocer. Como explicó Dana, el racismo impregna el sistema y hace que las vidas de las personas extranjeras no importen porque “ni las instituciones ni buena parte de la opinión pública les considera humanos“.

La política del Ayuntamiento de Madrid y el CIE de Aluche

Aunque el CIE de Aluche depende del Ministerio del Interior, el hecho de que esté en Madrid afecta a la política municipal y el Ayuntamiento de Madrid es también responsable de lo que ocurre en él. Malick fue especialmente crítico con “la hipocresía de los concejales de Ahora Madrid, que acuden a manifestaciones contra el CIE pero es su policía municipal la que acosa a los manteros, algunos de los cuales luego acaban en el CIE como consecuencia de sus denuncias“. También criticó la propuesta que hizo la alcaldesa Manuela Carmena en 2017 de sustituir el CIE por pisos tutelados como alternativa al internamiento, cuando las condiciones son sólo una parte del problema. Para Malick esta falta de compromiso político real, a pesar del apoyo retórico, se debe a que “no les afecta en primera persona” y para ellos el CIE es un problema secundario.

WhatsApp Image 2018-09-19 at 21.27.08Acción colectiva y lucha contra el CIE

Todos los ponentes concluyeron sus intervenciones con una llamada a la acción colectiva, para estar a la altura de las protestas que se suceden dentro del CIE, como el grito de libertad y dignidad que decenas de personas lanzaron desde la azotea del CIE en octubre de 2016. Malick insistió en que “la acción social, liderada por las personas racializadas, y la presión sobre las instituciones” es fundamental para lograr que el sistema cambie: es responsabilidad de todas personas que no queremos vivir en una sociedad racista. En ese sentido, Paula reivindicó la nueva fase de la lucha antirracista liderada por personas migrantes y españolas racializadas, que está en una “fase de enunciación, de afirmación de las nuevas bases del movimiento pero que tiene que pasar a la acción. Esa acción tiene que ser necesariamente política, de presión al poder, que le genere temor” y pueda incluso tener impacto electoral. Malick también puso el foco en la necesidad de contrarrestar los discursos sobre inmigración, que ponen el foco en la frontera y tratan de criminalizar la migración y a los manteros y evitar que se normalice el discurso racista.

Como señaló en el turno de intervenciones del público Jorge Romón, activista de SOS Racismo, “este tipo de espacios de protesta y debate suelen generar ira y frustración porque analizamos una y otra vez una realidad que no mejora“. Jorge invitó a todas las presentes a transformar esa ira en acción, a buscar alternativas creativas desde la acción colectiva.

 

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