Nueva denuncia de agresiones en el CIE de Aluche

SOS Racismo Madrid recibe una nueva denuncia por agresiones en el CIE de Aluche.

El pasado 10 de agosto de 2017, Said (nombre necesariamente ficticio), un joven internado en el CIE de Madrid, se quedó dormido en la celda a primera hora de la mañana. Cuando se despertó a las 9.15h la verja de la celda estaba cerrada, dejándole encerrado, sólo y sin posibilidad de ir a desayunar. Said llamó al timbre y gritó para que algún agente le abriese. Sus demandas fueron ignoradas hasta las 10 de la mañana.

Según relata Said a SOS Racismo Madrid, en ese momento, un numeroso grupo de agentes la Policía Nacional se personaron en la celda, le empujaron al interior (donde no hay cámaras de vídeovigilancia) y le propinaron diversos golpes por todo el cuerpo causándole lesiones en el ojo, la nariz, la barbilla, la espalda, la pelvis y el brazo. Las activistas de SOS Racismo Madrid, que han acompañado a Said durante su internamiento, han podido ver los hematomas y marcas que tiene en el cuerpo.

Said refiere que posteriormente fue trasladado al servicio médico del CIE y que no se le entregó copia de su informe médico, incumpliendo una vez más los autos del Juzgado de Control emitidos el 20 de diciembre de 2016 y el 12 de enero de 2017 que recordaban la obligatoriedad de entregar siempre un informe a los pacientes. El servicio médico del CIE de Aluche está gestionado por la empresa Clínica Madrid.

Said relata que a continuación fue encerrado en la celda de aislamiento durante aproximadamente 24 horas. Esta celda apenas cuenta con ventilación y espacio, la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura alertaba el pasado mes de abril sobre el daño psicológico irreparable que puede generar el encierro durante más de 21 horas.

Si bien Said ha quedado en libertad, todavía puede ser expulsado mediante prácticas como las deportaciones exprés que se realizan sin garantías judiciales en menos de 72 horas desde los calabozos de las comisarías.

Desde SOS Racismo Madrid exigimos que se lleven a cabo las diligencias necesarias para esclarecer estos hechos, dirimir las responsabilidades y reparar el daño causado a Said.

Los CIE son espacios de opacidad e impunidad y, tal y como el propio Defensor del Pueblo advertía ante la anterior denuncia por agresiones presentada este mismo mes de agosto, hay diferentes prácticas que conllevan el sobreseimiento de este tipo de denuncias,

el problema se acrecienta cuando, paralelamente a dictarse un auto de sobreseimiento provisional por no haber podido encontrarse indicios de delito en la denuncia formulada por las posibles víctimas, estas personas reciben notificaciones de la instrucción de Diligencias Previas que se siguen de forma paralela en un Juzgado de Instrucción y que tienen su origen en la denuncia formulada por funcionarios de policía por los mismos hechos que denunciaron los interesados. Si bien estas denuncias dan lugar con frecuencia a la apertura de un juicio oral –dado que pudiera tratarse de un delito de atentado a la autoridad y de lesiones- en estas quejas se refleja la preocupación de que ambos procedimientos en su fase preliminar, originados por denuncias cruzadas sobre mismos hechos hayan recibido un tratamiento claramente diferenciado que, según el criterio de quienes sostienen su pretensión, no parece encontrar una justificación objetiva, dada la asimétrica línea investigadora”.

Desde SOS Racismo Madrid apelamos una vez más al cierre de los CIE y el fin de las deportaciones. Estos centros cuentan con una normativa que se vulnera sistemáticamente. No obstante, aunque la normativa se cumpliera mediante la remodelación o apertura de nuevos centros, no evitaría que se sigan vulnerando los derechos más básicos en su interior. Porque la propia existencia de los CIE y las deportaciones genera discriminación, violencia y sufrimiento, y propicia situaciones como la que hoy denunciamos.