Manifiesto 21 de Marzo 2013 – Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

“El racismo Institucional impone fronteras en la convivencia”

¿Cómo te sentirías si la policía te pide la documentación cuando vas a recoger a tus hijos o hijas al colegio, delante del resto de madres y padres? No porque hayas cometido ningún delito, sino simplemente por tu aspecto físico, tu color de piel, tu manera de vestir.

¿Cómo te sentirías si, al no poder presentar tu documentación en regla, te llevaran a un Centro de Internamiento de Extranjeros donde pueden encerrarte hasta 60 días, en condiciones peores que una cárcel, mientras se tramita tu expulsión del país?

¿Cómo te sentirías si tus vecinos y vecinas, que ven como repetidamente la policía te aborda por la calle, desconfían de ti y piensan que eres un delincuente?, o que les estás quitando el trabajo, o que abusas de los servicios sociales, cada día más escasos?

¿Cómo te sentirías si enfermas y en el centro de salud no te atienden porque te han retirado la tarjeta sanitaria y no tienes forma de tramitarla? ¿O si no puedes reclamar contra la administración que te deniega el permiso de residencia porque las tasas judiciales tienen un precio que no puedes costear?

Casi 50 años después de que Naciones Unidas declarase el 21 de Marzo Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, muchas personas sufren diariamente situaciones como esas. Situaciones que derivan de unas políticas y leyes que vulneran derechos humanos fundamentales y que levantan muros en la convivencia de nuestros pueblos, barrios y ciudades.

En su reciente visita a España, el relator especial de Naciones Unidas sobre racismo, discriminación racial y xenofobia, manifestó un retroceso en los derechos humanos de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, especialmente migrantes y solicitantes de asilo, a quienes se estigmatiza desde ciertos ámbitos políticos y mediáticos, acusándoles de ser la causa de la difícil situación económica y social del país.

Numerosas asociaciones y colectivos de migrantes están denunciando que en algunos barrios de Madrid aumentan los prejuicios y estereotipos, la desconfianza y la hostilidad de parte de la población autóctona hacia sus vecinos y vecinas llegados de otros países. Esto es la base para que surja un racismo social contra el que expresamos nuestra alerta y rechazo.

La actual crisis económica no sólo ha servido como excusa para recortar los recursos sociales, sino también para poner en marcha medidas excluyentes y discriminatorias que afectan especialmente a la población migrante y transmiten la idea de que son los culpables de la dura situación actual, afectando negativamente a la convivencia y la cohesión social en los barrios.

Desde hace siete meses, hemos visto como se excluye a cientos de miles de personas de su derecho a la salud, al privarles de tarjeta sanitaria por su situación administrativa irregular.

Cada día, en las calles, estaciones de metro y cercanías, y hasta en la puerta de los colegios, observamos como la policía realiza controles de identidad basados en criterios étnicos (color de piel, rasgos físicos, etc.), las llamadas “redadas policiales”.

Muchas de esas personas identificadas, sin un permiso de residencia vigente, terminan encerradas en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), sin haber cometido ningún delito, hasta 60 días, en condiciones deplorables. En muchos casos son expulsadas rompiéndoles su vida personal y familiar.

El nuevo Código Penal que se está tramitando amenaza con penalizar la solidaridad/ hospitalidad con esas personas, castigando (incluso con penas de cárcel) a las organizaciones o personas que les proporcionen cobijo, alimento o apoyo para que no sean expulsados. Amenaza con criminalizar a los defensores de derechos humanos que vigilan y denuncian prácticas racistas, acusándoles de obstaculizar la tarea policial. Y criminaliza aún más a los propios migrantes, sobre todo a los “sin papeles” al proponer de nuevo la cárcel para quienes sobreviven vendiendo en el “top manta”.

El recorte radical de los recursos sociales (en educación, sanidad, dependencia…) fomenta la competencia por los mismos entre los sectores de población más vulnerables, y esta es una de las causas de ese aumento de la desconfianza y la hostilidad hacia las personas de origen extranjero. Además, hay otros factores como las políticas excluyentes, las prácticas discriminatorias y los discursos xenófobos por parte de políticos y funcionarios públicos que se están dando en Europa y en España, que son manifestaciones de un racismo institucional en aumento.

Por ello, las organizaciones y colectivos firmantes nos reunimos hoy, 21 de Marzo, bajo el lema “El racismo institucional impone fronteras en la convivencia” para expresar nuestro rechazo ante  todas aquellas acciones, conductas o actitudes que tengan por objeto la discriminación o exclusión de personas pertenecientes a otras etnias y culturas. Con ello, queremos unir nuestras voces y esfuerzos para convertir Madrid en una ciudad más solidaria. Y con ellas todos los pueblos y ciudades.

Levantamos un ‘muro’ simbólico con los ‘ladrillos’ que dificultan la convivencia. Ladrillos como la restricción en la atención sanitaria, las redadas de carácter racista, los CIE’s, la subida de las tasas judiciales, la falta de protección a las personas refugiadas, la segregación de minorías étnicas, o la desprotección ante hechos discriminatorios.

Pero también lanzamos un mensaje positivo, un mensaje que recoge las múltiples experiencias solidarias que se dan entre población autóctona y extranjera: la lucha llevada a cabo desde las asociaciones ciudadanas contra las redadas o los desahucios, la acción conjunta por la educación y la sanidad públicas, por crear espacios comunes donde se dé una convivencia real, profesionales sanitarios que objetan porque creen en la universalidad del derecho a la salud, docentes que desde las aulas educan en la diversidad… En definitiva, experiencias solidarias y ejemplos positivos de integración que, muchas veces, se invisibilizan desde los medios de comunicación y los actores políticos.

Queremos alzar nuestra voz para ayudar a la creación de ‘puentes’ que unan a las personas, y hagan de Madrid, de España y de Europa, un espacio más solidario y donde sea un hecho que todos los seres humanos (hombres y mujeres) nacemos libres e iguales en dignidad y derechos.

¡PUENTES, NO MUROS!

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Firman: Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos, CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), FERINE (Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España), Grupo Motor de Lucha contra el Racismo en Madrid, Médicos del Mundo, Plataforma de Inmigrantes de Madrid (PIM), SOS Racismo Madrid